Los niños son así, risueños, felices. No les importan las tormentas, sino divertirse con la lluvia al caer. Juegan, viven y sienten el mundo tan intensamente que llegan a iluminar el más oscuro y triste de los días. Manel Gil-Inglada (Zaragoza 28 de octubre de 1963) es así, un niño juguetón, travieso y pizpireto que irradia felicidad. Un niño con barba de varios días que ama tan intensamente la música que está le devuelve siempre la mejor de sus sonrisas.

Manel Gil Inglada premiado por la BSO del Documental Deshabitados
Manel Gil-Inglada premiado por su maravilloso trabajo en la BSO de Deshabitados

Con catorce años mi familia emigró a Cataluña para establecerse en Cerdanyola del Valles. Todos habíamos oído hablar y cantar al abuelo, por lo que la adaptación fue sencilla. Mis padres adoraban la música. Se conocieron y se enamoraron cantando en una coral. Mi madre amaba la zarzuela y llegó a participar en algún programa radiofónico. La música siempre envolvió con cariño nuestras vidas. Tanto que dejé magisterio para dedicarme profesionalmente a la composición.

Mi madre me enseño los primeros acordes con la guitarra. Era tal la pasión que sentía, que decidí ingresar en el aula de Música Moderna Jazz de Barcelona. Hablamos de una de las mejores escuelas de música a nivel internacional. Un centro reconocido por la prestigiosa Universidad de Berkley en Estados Unidos. Es allí donde inicié mi carrera como compositor profesional.

Manel Gil-Inglada junto a algunos de los componentes de la BSO de Deshabitados

Manel comenzó componiendo para televisión. Sus primeros trabajos profesionales los realizó como creativo musical en anuncios y en la composición de melodías para TVE, TV3 y algunas cadenas autonómicas. En aquel momento compuse sintonías para Barrio sésamo, Saber y Ganar y Los Lunnis. La publi me enganchó. Era un chute guay la verdad. Los tiempos de entrega son breves y es clave el trabajo duro y la inspiración continua. Al igual que en el universo audiovisual, el director tiene sus ideas propias. Hay que llegar a acuerdos hasta dar con la llave. A veces, ese tira y afloja no es sencillo, pero suele terminar en un acuerdo y en un encargo claro está.

El éxito no cura la locura, afortunadamente. Y es que el fascinante universo musical de Manel ha sido reconocido y premiado internacionalmente. Que se quede entre tú y yo tio. Soy feliz. Inmensamente feliz. Yo no trabajo, nunca lo he hecho. Yo me divierto y me apasiono todos los días, porque el amor por la música es verdadero. Tengo además la suerte de que se reconozca mi trabajo. Y eso ya es el pastel en mi vida. De los muchos reconocimientos, me hizo especial ilusión el que recibí por mi trabajo en el Documental Deshabitados.

Manel Gil Inglada trabajando intensamente en algunos de sus trabajos
Manel Gil-Inglada concentrado trabajando en su estudio

¡Que experiencia tan maravillosa! ¡Y qué trabajo tan colosal de Hugo Atman! Fue un honor ponerle música a un guion y unas imágenes tan sublimes. Deshabitados desgrana con emoción la historia de Antoni Benaiges, un maestro republicano catalán al que destinan a Bañuelos de Bureba, un pueblecito muy pequeño del norte de Burgos. Allí comienza a enseñar usando la llamada técnica de aprendizaje Freinet. Era una técnica ambiciosa que pretendía cambiar el mundo formando a seres humanos libres, felices y comprometidos. Al estallar el conflicto, Benaiges terminaría por ser arrestado y fusilado.

Es un documental comprometido. Porque habla de una injusticia pasada y de otra injusticia presente, que no es otra que la agonía que sufre el mundo rural. Pero, lo hace con un toque alegre y de esperanza porque con esfuerzo y unión los pueblos pueden y deben volver a respirar y vivir.

Recuperando la Fuente Peña de Vilviestre del PInar
Manel junto a miembros de la Asociación Zarracatanita restaurando la Fuente Peña de Vilviestre del Pinar en Burgos

Resulta además que Manel Gil-Inglada es, desde hace tiempo, un serranomatiego más. En 2006 llegué a Vilviestre del Pinar de la mano de Montse, mi pareja. Restauramos con amor la casa de la abuela. Un rinconcito de paz y de vida. Ahí he compuesto algunos de mis mejores trabajos. Hace un año fundamos la asociación cultural Zarracatanita. Queremos revolucionar culturalmente el pueblo. De momento lo estamos consiguiendo. Por Vilviestre han pasado Cardelina y el grupo castellanas. También proyectamos allí Deshabitados.

¡Qué quieres que te diga! El mundo rural me encanta. Creo que es la forma adecuada de vivir en equilibrio con el planeta. Porque, entre tu y yo te diré que no hay cosa más poderosa que los sueños ¡Y no hay cosa más maravillosa que la sonrisa de un niño! Por eso, no olvides nunca soñar. No olvides nunca sonreír. Se valiente, se feliz.

 No se puede derrotar a quien no se rinde (Babe Ruth)